Sobre la grasa abdominal y la resistencia a la insulina: ¿qué relación tienen?

Presentación de diapositivas

Grasa abdominal y resistencia a la insulina: comprender la relación

La grasa abdominal y la resistencia a la insulina se refuerzan mutuamente. Los niveles elevados de insulina favorecen que el cuerpo almacene grasa en las zonas profundas del abdomen. A su vez, esta grasa visceral libera señales inflamatorias que empeoran la resistencia de las células a la insulina y mantienen al cuerpo en un círculo metabólico que se retroalimenta.

La buena noticia es que este círculo también funciona en sentido positivo. Comprender la relación es el primer paso, y seguir la evolución de tu grasa visceral te permite ver con claridad cómo cambia tu composición corporal. Precisamente para eso diseñamos la báscula inteligente BodyScan 2.

¿Qué es la resistencia a la insulina?

La resistencia a la insulina aparece cuando las células de los músculos, la grasa y el hígado dejan de responder adecuadamente a la insulina, la hormona que permite que la glucosa pase de la sangre a las células. El páncreas lo compensa produciendo más insulina (Cleveland Clinic).

Imagina que la insulina es una llave y las células, cerraduras. Cuando el cuerpo es sensible a la insulina, basta con girar la llave una vez para abrir la puerta y dejar entrar la glucosa. Cuando las células se vuelven resistentes, la cerradura se atasca. La llave sigue funcionando, pero hace falta mucho más esfuerzo, por lo que el páncreas tiene que producir cada vez más insulina para lograr el mismo resultado.

Durante un tiempo, esta compensación funciona y la glucemia permanece dentro de los valores normales. Sin embargo, los niveles de insulina ya están elevados, y esto importa porque la insulina también es la principal señal que favorece el almacenamiento de grasa en el cuerpo. Con el tiempo, si el páncreas ya no puede mantener esa producción, la glucemia empieza a subir, lo que puede conducir a la prediabetes y la diabetes de tipo 2 (Cleveland Clinic).

La sensibilidad a la insulina representa el extremo opuesto de la misma escala: indica la eficacia con la que tus células responden a la insulina. Una mayor sensibilidad significa que necesitan menos insulina para mantener estable la glucemia. Por eso también es fácil pasar por alto la resistencia a la insulina: en sus primeras fases, a menudo no produce ningún síntoma.

¿Qué es la grasa visceral (abdominal)?

La grasa visceral es el tejido adiposo que se acumula en el interior del abdomen, alrededor del hígado, el páncreas y los intestinos. A diferencia de la grasa subcutánea, que se encuentra justo debajo de la piel, tiene actividad metabólica y libera moléculas de señalización directamente al torrente sanguíneo.

Dos personas pueden pesar lo mismo, usar la misma talla y tener cantidades muy distintas de grasa visceral. Por eso, dónde se acumula la grasa importa más que el peso total. Un estudio publicado en 1996 en Diabetes midió directamente la grasa abdominal mediante una exploración DEXA y la sensibilidad a la insulina mediante una pinza euglucémica en 22 mujeres: la grasa abdominal central, por sí sola, explicaba el 79 % de la variación en la sensibilidad a la insulina de todo el organismo, mucho más que la grasa periférica (Carey et al., 1996). Esta relación se observó incluso en mujeres con un IMC inferior a 25. Hoy, esta es la postura predominante en la práctica clínica: una comisión de The Lancet Diabetes & Endocrinology sobre la obesidad clínica de 2025, respaldada por más de 75 organizaciones médicas, señala que el IMC no mide directamente la grasa corporal ni refleja cómo se distribuye, y recomienda complementarlo con una medida de la distribución de la grasa, como el perímetro de la cintura.

La grasa visceral también ocupa un lugar particular en la circulación sanguínea. La sangre procedente de esta grasa lleva los productos de su actividad metabólica —principalmente ácidos grasos libres y señales inflamatorias— directamente al hígado a través de la vena porta, antes de diluirse en la circulación general. En cambio, la sangre procedente de la grasa subcutánea pasa a la circulación sistémica.

Si quieres saber más sobre qué es la grasa visceral y cómo se mide, consulta nuestra guía sobre la grasa visceral.

Como la grasa visceral no se ve en una báscula de baño convencional y es difícil apreciarla en el espejo, es importante seguir su evolución. Body Scan 2 estima la grasa visceral como parte de su análisis de la composición corporal en 6 zonas, para que puedas observar tendencias reales en lugar de hacer conjeturas.

Comprar ahora

¿Qué relación hay entre la grasa abdominal y la resistencia a la insulina?

Se refuerzan mutuamente. Los niveles elevados de insulina favorecen el almacenamiento de grasa en el abdomen; las células grasas viscerales agrandadas liberan citocinas inflamatorias y ácidos grasos libres; estas señales hacen que las células musculares y hepáticas respondan peor a la insulina, de modo que el cuerpo produce todavía más.

Los investigadores lo describen como un círculo vicioso, no como un proceso de una sola dirección: cada vuelta facilita la siguiente. Esto es lo que ocurre en cada etapa.

  1. Aumenta la insulina. Las células responden peor, por lo que el páncreas secreta más insulina para transportar la misma cantidad de glucosa. La insulina también es la principal señal que favorece el almacenamiento de grasa en el cuerpo: cuanto más aumenta, más grasa se almacena.
  2. La grasa se almacena en el abdomen. El exceso de energía se dirige al tejido adiposo, incluidas las capas viscerales que rodean los órganos. Aquí importa la ubicación: la sangre procedente de la grasa visceral llega a la vena porta y transporta sus productos directamente al hígado.
  3. Las células grasas aumentan de tamaño. Los adipocitos existentes se hinchan en lugar de multiplicarse y quedan sometidos a estrés. Estas células agrandadas se comportan de manera diferente a las sanas.
  4. Comienza la señalización inflamatoria. El tejido adiposo sometido a estrés atrae células inmunitarias y libera adipocinas y citocinas inflamatorias. Estas moléculas interfieren en la señalización de la insulina en las células musculares y hepáticas.
  5. Aumenta la lipólisis. Normalmente, la insulina frena la descomposición de la grasa, pero las células grasas resistentes liberan más ácidos grasos libres. Estos se acumulan en el hígado y los músculos, donde reducen aún más la acción de la insulina.
  6. Disminuye la sensibilidad a la insulina. Las células responden aún peor que en la primera etapa. El círculo se cierra y vuelve a empezar, un paso más adelante.

La distribución de la grasa, más allá de su cantidad, es un tema central de esta investigación. Una revisión publicada en Endocrine Reviews que examinó distintos depósitos de lípidos tisulares y celulares en humanos concluyó que la ubicación de los lípidos y la cantidad que acaba en el hígado y los músculos son los factores que mejor explican las diferencias de sensibilidad a la insulina entre personas (Hocking et al., 2013). Una revisión más amplia de los mecanismos de la resistencia a la insulina asociada a la obesidad llega a una conclusión similar sobre el papel de la inflamación del tejido adiposo (Hardy et al., 2012).

El hígado no es un mero espectador. Investigadores del Columbia University Irving Medical Center descubrieron que libera una enzima, la DPP4, que viaja por la sangre hasta la grasa abdominal y contribuye a activar allí células inflamatorias, lo que empeora la resistencia a la insulina (Columbia University Irving Medical Center, publicado en Nature, 2018). En otras palabras, la comunicación entre la grasa abdominal y el hígado funciona en ambas direcciones.

BodyScan 2 Negro
BodyScan 2 — Negro — Vista cenital sobre fondo blanco, pantalla mostrando 45,9 e indicador de masa muscular — negro, cristal, frontal, estudio BodyScan 2 — Negro — Vista en tres cuartos sobre fondo claro, plataforma de báscula negra con electrodos y barra de pantalla separada — tres cuartos, negro, electrodos, barra de pantalla
Nuevo

BodyScan 2 Negro

€499,95 EUR
Precio de oferta  €499,95 EUR Precio habitual 

La báscula, reinventada para la longevidad.

¿Cuáles son las señales y los riesgos?

La resistencia a la insulina en sus primeras fases a menudo no presenta síntomas. Cuando aparecen señales, suelen ser inespecíficas: acumulación de peso alrededor de la cintura, bajones de energía después de comer y cambios en la piel, como manchas oscuras o pequeños acrocordones (Cleveland Clinic).

Señales que puedes notar:

Peso que se acumula alrededor de la cintura

Como la insulina favorece el almacenamiento de grasa abdominal, conviene prestar atención si la cintura aumenta aunque el peso total se mantenga estable.

Bajones de energía después de comer

Una sensación de pesadez y somnolencia una o dos horas después de comer, especialmente tras una comida rica en hidratos de carbono.

Hambre y antojos de azúcar

que reaparecen pronto, incluso después de una comida abundante.

Cambios en la piel

La acantosis nigricans —manchas oscuras y aterciopeladas en los pliegues del cuello, las axilas o las ingles— y los pequeños acrocordones son signos reconocidos asociados con la resistencia a la insulina y la prediabetes (Cleveland Clinic).

Ninguna de estas señales permite establecer un diagnóstico por sí sola. Solo un profesional sanitario puede evaluar la resistencia a la insulina, normalmente mediante análisis de sangre como la glucemia en ayunas o la HbA1c.

Factores que aumentan el riesgo

Cleveland Clinic incluye entre los principales factores de riesgo de resistencia a la insulina el exceso de grasa corporal —especialmente alrededor del abdomen—, la inactividad física, tener 45 años o más, los antecedentes familiares de diabetes, los antecedentes de diabetes gestacional y determinados orígenes étnicos.

Por qué importa a largo plazo

Si no se aborda, la resistencia a la insulina persistente se asocia con un mayor riesgo de prediabetes y diabetes de tipo 2, a medida que el páncreas pierde gradualmente la capacidad de compensarla. También se relaciona con factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión arterial y las alteraciones de los lípidos en sangre. Por eso suele tratarse junto con el síndrome metabólico (Cleveland Clinic).

La parte alentadora es que la sensibilidad a la insulina puede mejorar. Es uno de los indicadores metabólicos que suelen responder más rápido a los cambios en los hábitos diarios.

Cómo mejorar la sensibilidad a la insulina

La evidencia apunta de forma consistente a cinco medidas: desarrollar masa muscular, moverse después de comer, consumir más fibra, cuidar el sueño y reducir específicamente la grasa visceral. Actúan de forma conjunta y varias de ellas muestran efectos medibles en semanas, no en meses.

1. Desarrolla y conserva la masa muscular

La mayor parte de la glucosa procedente de las comidas acaba en los músculos esqueléticos. Más masa muscular significa mayor capacidad para almacenarla, y el entrenamiento de fuerza mejora la captación de glucosa por los músculos independientemente de la pérdida de peso. Dos o tres sesiones semanales suelen ser un buen punto de partida, y no hace falta ir al gimnasio.

2. Camina después de comer

Es la medida de la lista que más aporta con menos esfuerzo. Una revisión sistemática con metaanálisis publicada en Sports Medicine concluyó que caminar a paso ligero después de comer mejoraba de forma significativa la respuesta de la glucosa tras la comida y que bastaban unos pocos minutos para observar un cambio (Buffey et al., 2022). El momento importa más que la duración: caminar entre dos y cinco minutos poco después de comer es más eficaz que dar un paseo más largo horas después.

3. Come más fibra y cambia el orden de los alimentos

La fibra ralentiza la entrada de glucosa en la sangre, lo que atenúa la respuesta de la insulina. Las verduras, las legumbres, los cereales integrales y los frutos secos aportan fibra. Comer las verduras y las proteínas antes que los alimentos ricos en almidón es una forma sencilla de aplicar la misma idea sin restringir alimentos.

4. Cuida tu sueño

El sueño no es un factor secundario. En un estudio aleatorizado y cruzado publicado en Annals of Internal Medicine, cuatro noches de restricción del sueño alteraron de forma medible la señalización de la insulina en las células grasas de adultos jóvenes sanos (Broussard et al., 2012). Mantener horarios y una duración de sueño regulares es una de las pocas medidas que actúan mientras no haces nada.

Por último, intenta centrarte siempre en la grasa visceral, no solo en el peso.

Como la grasa visceral está estrechamente relacionada con la sensibilidad a la insulina, ofrece mucha más información que el peso por sí solo. Además, responde antes a los cambios en la alimentación y al ejercicio, por lo que puedes lograr avances importantes en tu organismo aunque la báscula no marque ninguna diferencia. Conviene seguir esa evolución durante meses, no días: BodyScan 2 registra cómo cambia tu estimación de grasa visceral con el tiempo, junto con el resto de los indicadores de tu composición corporal, para que puedas ver la tendencia.

Una nota sobre la medicación. Si tomas un medicamento GLP-1 o estás considerando tomarlo, es especialmente importante seguir tu composición corporal, ya que conservar la masa muscular mientras pierdes grasa es uno de los principales retos. Consulta nuestra guía sobre composición corporal y objetivos de peso.

Sigue tu salud metabólica con Withings

BodyScan 2 estima tu grasa visceral como parte de un análisis de la composición corporal en 6 zonas y combina ese dato con una puntuación Nerve Response Score para obtener tu puntuación Glucose Resilience, un indicador de bienestar a largo plazo disponible con Withings+.

Solo un profesional sanitario puede evaluar la resistencia a la insulina. En casa, lo más útil es seguir de forma constante la evolución de parámetros medibles. 

Grasa visceral

BodyScan 2 estima específicamente la grasa visceral, no solo la grasa corporal total, como parte de su análisis de la composición corporal en 6 zonas. Como realiza la medición de la misma manera cada vez, lo útil es observar la tendencia a lo largo de semanas y meses.

La puntuación Glucose Resilience

Disponible con Withings+, esta puntuación combina dos mediciones de BodyScan 2: tu grasa visceral y tu puntuación Nerve Response Score, derivada de una medición sudomotora. Se presenta en una escala de cuatro niveles —Alterada, Moderada, Equilibrada y Óptima— y está pensada para interpretarse como una tendencia a largo plazo, no como una cifra diaria.

La puntuación Glucose Resilience es un indicador de bienestar a largo plazo, no un diagnóstico médico. No detecta ni diagnostica ninguna enfermedad. No mide la glucemia, la HbA1c ni la resistencia a la insulina.

Compra BodyScan 2

Preguntas frecuentes

¿Causa la grasa abdominal resistencia a la insulina?

Se influyen mutuamente; no se trata simplemente de que una cause la otra. La grasa visceral libera señales inflamatorias asociadas con una menor sensibilidad a la insulina, mientras que los niveles elevados de insulina favorecen la acumulación de grasa abdominal. Por eso, los investigadores lo describen como un círculo vicioso.

¿Se puede revertir la resistencia a la insulina reduciendo la grasa abdominal?

Las investigaciones relacionan de forma consistente la reducción de la grasa visceral con una mejora de la sensibilidad a la insulina. Sin embargo, los resultados varían de una persona a otra y cualquier decisión médica o sobre un tratamiento debe tomarse en consulta con un profesional sanitario.

¿Cuáles son las primeras señales de resistencia a la insulina?

A menudo no aparece ninguna señal. Cuando las hay, pueden incluir acumulación de peso alrededor de la cintura, bajones de energía después de comer, antojos persistentes de azúcar y cambios en la piel, como manchas oscuras o pequeños acrocordones (Cleveland Clinic).

¿Es la grasa visceral peor que la subcutánea para la glucemia?

La grasa visceral está más estrechamente relacionada con una menor sensibilidad a la insulina. Es metabólicamente activa y su sangre llega directamente al hígado, mientras que la grasa subcutánea presenta una relación menos estrecha (Carey et al., 1996).

¿En qué se diferencia la resistencia a la insulina de la diabetes?

La resistencia a la insulina significa que las células responden mal a esta hormona, aunque la glucemia todavía puede ser normal porque el páncreas lo compensa. La diabetes de tipo 2 se diagnostica cuando esa compensación deja de funcionar y la glucemia permanece elevada.

¿Cuál es la forma más rápida de mejorar la sensibilidad a la insulina?

Los paseos cortos después de comer muestran efectos rápidamente. También ayudan el entrenamiento de fuerza, una mayor ingesta de fibra y mantener hábitos de sueño regulares. Según las investigaciones, incluso caminar unos minutos a paso ligero después de comer mejora la respuesta de la glucosa tras la comida (Buffey et al., 2022).

¿Mide BodyScan 2 la resistencia a la insulina?

No. BodyScan 2 estima la grasa visceral y proporciona una puntuación de bienestar Glucose Resilience. No mide la glucemia, la HbA1c ni la resistencia a la insulina, y no detecta ni diagnostica ninguna enfermedad.

Fuentes utilizadas en esta página

  1. Cleveland Clinic. Resistencia a la insulina. my.clevelandclinic.org/health/diseases/22206-insulin-resistance
  2. Carey DG, Jenkins AB, Campbell LV, Freund J, Chisholm DJ. Grasa abdominal y resistencia a la insulina en mujeres con peso normal y sobrepeso: las mediciones directas revelan una fuerte relación en sujetos con riesgo tanto bajo como alto de diabetes mellitus no insulinodependiente. Diabetes, 1996;45(5):633-638. diabetesjournals.org
  3. Hardy OT, Czech MP, Corvera S. ¿Qué causa la resistencia a la insulina asociada a la obesidad? Current Opinion in Endocrinology, Diabetes and Obesity, 2012;19(2):81-87. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/22327367/
  4. Hocking S, Samocha-Bonet D, Milner KL, Greenfield JR, Chisholm DJ. Adiposidad y resistencia a la insulina en seres humanos: el papel de los distintos depósitos de lípidos en tejidos y células. Endocrine Reviews, 2013;34(4):463-500. academic.oup.com/edrv/article/34/4/463
  5. Columbia University Irving Medical Center. La grasa abdominal favorece la diabetes por indicación del hígado (Ghorpade et al., Nature, 2018). cuimc.columbia.edu/news/belly-fat-promotes-diabetes-under-orders-liver
  6. Buffey AJ, Herring MP, Langley CK, Donnelly AE, Carson BP. Sports Medicine, 2022. link.springer.com/article/10.1007/s40279-022-01808-7
  7. Broussard JL, Ehrmann DA, Van Cauter E, Tasali E, Brady MJ. Alteración de la señalización de la insulina en adipocitos humanos tras una restricción experimental del sueño: estudio aleatorizado y cruzado. Annals of Internal Medicine, 2012;157(8):549-557. doi.org/10.7326/0003-4819-157-8-201210160-00005
  8. Comisión de The Lancet Diabetes & Endocrinology. Definición y criterios diagnósticos de la obesidad clínica sciencedirect.com/science/article/pii/S2213858724003164?via%3Dihub