Todos hemos tenido alguna noche en la que nos quedamos en cama durante horas, mirando pasar los minutos sin poder conciliar el sueño, pero para algunas personas esto es algo cotidiano. Por suerte, existen algunos trucos y consejos (que no implican contar ovejas) para ayudar tanto con el insomnio crónico como con el agudo.
Según Sleep Education, el insomnio es un trastorno del sueño relativamente común: entre el 30 y el 35 % de los adultos experimenta síntomas brevemente, entre el 15 y el 20 % padece un trastorno a corto plazo de hasta tres meses, y el 10 % sufre insomnio crónico, que interrumpe su sueño «al menos tres veces por semana» durante un mínimo de tres meses. Con tantas personas que experimentan síntomas del trastorno, surge la pregunta: ¿qué es exactamente lo que nos mantiene despiertos por la noche? La National Sleep Foundation define el insomnio como «la dificultad para conciliar o mantener el sueño, incluso cuando la persona tiene la oportunidad de hacerlo». No solo puede resultar frustrante, sino que, según Sleep Education, también puede traer consigo desafortunados efectos secundarios, entre ellos «la incapacidad para concentrarse, problemas de memoria, alteraciones del estado de ánimo, somnolencia diurna, falta de motivación o energía y un mayor número de errores o accidentes». Y con tantos efectos secundarios, no es de extrañar que haya igual número de causas. El Dr. Michael J. Breus, creador del sitio web The Sleep Doctor, explica que «en algunos casos, el insomnio puede aparecer sin una causa clara e identificable». En general, puede ser «una respuesta al estrés o a eventos significativos que ocurren en la vida, tanto positivos como negativos». Sin embargo, con frecuencia es un efecto secundario o resultado de otra afección médica. Por ejemplo, si alguna vez has sufrido una fractura ósea, quizás estés familiarizado con las noches en vela que acompañan al proceso de recuperación. O, si eres enfermero/a o camarero/a con un horario de turnos que provoca patrones de sueño irregulares, es posible que hayas experimentado insomnio en algún momento.
Además de los factores externos que invaden nuestras preciadas horas de sueño, hay algunos inhibidores del sueño que muchos de nosotros nos infligimos a nosotros mismos. Algunos de estos incluyen: beber alcohol, especialmente si se consume demasiado cerca de la hora de acostarse, comer en exceso por la noche y el uso de estimulantes, como el café o los cigarrillos. Según la American Sleep Association, algunas causas adicionales del insomnio incluyen «afecciones que dificultan la respiración, como el asma o la insuficiencia cardíaca, el hipertiroidismo y los trastornos gastrointestinales, como la acidez estomacal, y los accidentes cerebrovasculares». Ahora que hemos repasado las causas, ¿cómo podemos hacer frente al insomnio? Según el Dr. Michael Breus, no solo es posible tratar el insomnio, sino que en algunos casos incluso puede prevenirse. Explica que la «higiene del sueño» es clave, y ofrece algunos consejos importantes para mantener una buena higiene del sueño, como «mantener una rutina de sueño regular, evitar sustancias como la cafeína, el alcohol o la nicotina, que interfieren con un sueño saludable, y gestionar el estrés». Además, para quienes tienen dificultades para tratar sus síntomas por sí solos, el Dr. Breus sugiere tanto la terapia cognitivo-conductual como la medicación para dormir como métodos para afrontar el trastorno. Así que la próxima vez que te encuentres mirando el tenue resplandor del despertador en las madrugadas, tómate un momento para reflexionar sobre el porqué. Si has estado comiendo demasiados aperitivos nocturnos o estresándote por un proyecto de trabajo, da un paso atrás, respira hondo e intenta modificar tus hábitos. Puede que eso sea justo lo que necesitas para conseguir ese poco más de descanso y vencer el insomnio de una vez por todas.
Esta publicación forma parte de nuestra serie del Mes del Sueño.