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Cálculos renales: síntomas, causas y diagnóstico

Los cálculos renales son depósitos duros de minerales y sales que se forman dentro de los riñones. Descubra todos los síntomas de los cálculos renales y cómo diagnosticarlos y prevenirlos en este artículo.

💡 En resumen:

Los cálculos renales son depósitos duros formados por el exceso de minerales como el calcio y el ácido úrico en la orina concentrada, y suelen ser consecuencia de la deshidratación o de trastornos metabólicos como la diabetes.

El síntoma principal de un cálculo renal es el cólico nefrítico: un dolor intenso y agudo en el costado y la espalda que con frecuencia se irradia al abdomen, acompañado de cambios en la frecuencia urinaria o sangre en la orina.

El diagnóstico se basa en pruebas de imagen (como la tomografía computarizada) y en el análisis de orina, mientras que el tratamiento y la prevención a largo plazo se centran en aumentar la ingesta de agua y en realizar ajustes dietéticos o farmacológicos específicos según la composición del cálculo.

Síntomas comunes de los cálculos renales

Los síntomas de los cálculos renales suelen hacerse evidentes cuando un cálculo se desplaza dentro de los riñones o entra en el uréter (el tubo que conecta los riñones con la vejiga), causando un dolor intenso conocido como cólico renal. Este problema de salud frecuente afecta aproximadamente a 1 de cada 11 personas, provocando dolor intenso o complicaciones si bloquean el flujo de orina.


Los síntomas clave incluyen:

Dolor intenso: Dolor agudo y espasmódico, generalmente en el costado y la espalda, por debajo de las costillas (dolor en el flanco). Este dolor puede irradiarse hacia la parte inferior del abdomen y la ingle, y suele presentarse en oleadas con intensidad variable.

Cambios urinarios: Necesidad persistente de orinar, micción más frecuente de lo habitual o emisión de pequeñas cantidades de orina.

Micción dolorosa: Sensación de ardor al orinar (disuria).

Hematuria: Orina de color rosado, rojo o marrón debido a la presencia de sangre (hematuria). En ocasiones, solo hay cantidades microscópicas de sangre, visibles únicamente mediante pruebas.

Otros síntomas asociados: Las náuseas y los vómitos son frecuentes. La fiebre y los escalofríos pueden indicar una infección grave y requieren atención médica inmediata.

Importante ⚠️ Si experimenta un dolor repentino e intenso, o dolor acompañado de fiebre/escalofríos o sangre en la orina, contacte a un médico o busque atención sanitaria de inmediato.

¿Qué causa los cálculos renales?

Los cálculos renales se forman cuando la orina contiene más sustancias formadoras de cristales —como el oxalato de calcio y el ácido úrico— de las que el líquido urinario puede diluir, a menudo debido a una ingesta de agua persistentemente baja.

Los principales tipos de cálculos renales son:

Tipo de cálculo Composición principal Causas asociadas / Factores de riesgo
Cálculos de calcio Oxalato cálcico (el más común) o fosfato cálcico Niveles elevados de calcio u oxalato en la orina, dieta alta en sal, hiperparatiroidismo o ciertos factores genéticos.
Cálculos de ácido úrico Ácido úrico Dieta rica en proteínas, gota, diarrea crónica o diabetes. A menudo asociados con un pH urinario bajo (más ácido).
Cálculos de estruvita Fosfato de magnesio y amonio Suelen ser consecuencia de infecciones urinarias crónicas.
Cálculos de cistina Cistina (un aminoácido) Causados por la cistinuria, una enfermedad genética hereditaria en la que los riñones excretan cistina en exceso.

Varios factores aumentan el riesgo de desarrollar cálculos renales:

Deshidratación

No beber suficiente agua es una causa principal.

Dieta

Una dieta alta en sodio, alta en proteínas o alta en oxalato (en algunos casos) puede aumentar la concentración de sustancias formadoras de cálculos en la orina.

Condiciones médicas

Afecciones como la obesidad, las enfermedades inflamatorias intestinales, la gota y la diabetes tipo 2 aumentan significativamente el riesgo, especialmente en el caso de los cálculos de ácido úrico.

Antecedentes familiares

Tener un familiar con cálculos renales aumenta su propio riesgo.

Diagnóstico de los cálculos renales

Un diagnóstico rápido y preciso es fundamental para orientar el tratamiento adecuado y descartar otras enfermedades graves.


El proceso de diagnóstico suele incluir:

Historia clínica y exploración física: El médico evaluará sus síntomas y factores de riesgo personales.

Análisis de sangre y orina: Los análisis de sangre pueden revelar cantidades excesivas de calcio o ácido úrico en el torrente sanguíneo y verificar el correcto funcionamiento renal.

Los análisis de orina, incluida la recogida de orina de 24 horas, ayudan al médico a medir el volumen de orina producido y los niveles de sustancias formadoras e inhibidoras de cálculos. También puede utilizar el laboratorio urinario integrado en el inodoro de Withings para comprobar sus niveles de calcio y prevenir los cálculos renales.

Pruebas de imagen como:

Tomografía computarizada (TC): Una tomografía computarizada (TC) es a menudo el método de imagen preferido para visualizar el tamaño y la localización de los cálculos renales en el tracto urinario.

Ecografía: La ecografía es una herramienta no invasiva, especialmente útil durante el embarazo o cuando es necesario evitar la radiación, aunque en ocasiones puede pasar por alto los cálculos más pequeños.

Análisis del cálculo: Si expulsa un cálculo, su médico puede pedirle que lo recoja con un colador. Analizar la composición química del cálculo ayuda a determinar su tipo (calcio, ácido úrico, etc.), lo cual es esencial para personalizar las estrategias de prevención y tratamiento.

Prevención y tratamiento

El tratamiento eficaz de los episodios agudos se centra en controlar el dolor (a menudo con antiinflamatorios no esteroideos) y facilitar la expulsión del cálculo. Para los cálculos demasiado grandes para ser expulsados o asociados con una infección, su médico puede recomendar procedimientos como la litotricia extracorpórea por ondas de choque (LEOC) o cirugía.

Para la prevención a largo plazo, la recomendación principal para todos los tipos de cálculos renales es aumentar la ingesta de agua para diluir la orina. Otras medidas preventivas son específicas según el tipo de cálculo:

Cálculos de calcio: Ajustar la dieta para reducir el sodio y las proteínas animales, asegurando un aporte adecuado, pero no excesivo, de calcio en la dieta. Su médico puede prescribir diuréticos tiazídicos o medicamentos con citrato.

Cálculos de ácido úrico: Limitar los alimentos ricos en purinas (como la carne roja) y mantener un equilibrio saludable de agua corporal. Medicamentos como el alopurinol pueden reducir los niveles de ácido úrico en la sangre y la orina, y los agentes alcalinizantes pueden hacer que la orina sea menos ácida.

El seguimiento regular con su proveedor de atención médica es esencial, ya que el riesgo de recurrencia de los cálculos renales es elevado. U-Scan Calci también puede ayudar con la prevención si usted está en riesgo: simplemente colocando el dispositivo U-Scan Calci en su inodoro, podrá monitorear algunos de los biomarcadores (calcio, hidratación…) que pueden ser clave para evitar cualquier recaída.

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