Velocidad al caminar: ¿un indicador de estrés?

Parece que nuestro ritmo de vida se acelera cada vez más y que caminamos más rápido que nunca. ¿Por qué es así? Descúbrelo en nuestro estudio sobre la velocidad al caminar y el estrés, si tienes tiempo, claro.

Gracias a los datos recopilados a partir de los rastreadores de actividad de Withings, pudimos analizar en el pasado el número de pasos caminados por día en varios países. Esta información nos habla de los niveles de actividad física en dichos países. Esta vez, hemos decidido estudiar otra métrica: la velocidad al caminar. La velocidad al caminar nos da una indicación del ritmo cotidiano de nuestras vidas. Nos dice con qué calma o apresuramiento caminamos por la mañana para coger el autobús o el metro, o por la tarde parando en el mercado para comprar algo para cenar. Es importante señalar que caminar rápido está frecuentemente relacionado con el estrés característico de las grandes áreas metropolitanas. El estilo de vida urbano induciría a las personas a sentirse con prisa y a acelerar el paso.

Velocidad al caminar en EE. UU.: Boston y San Francisco a la cabeza de la lista

La primera parte del análisis realizado por Withings consiste en clasificar las principales ciudades estadounidenses según la velocidad media al caminar.

Según este análisis, los peatones más rápidos son los residentes de Boston y San Francisco. Les siguen Nueva York, Chicago, Seattle y Washington DC. Los Ángeles aparece en el puesto 8 entre las 14 ciudades del estudio. Las ciudades menos pobladas, como Jacksonville y Oklahoma City, se sitúan en la parte inferior de la lista. Al examinar este ranking, nos hacemos la siguiente pregunta: ¿caminar rápido es característico de los grandes centros urbanos? Para comprobar esta hipótesis, hemos estudiado la relación entre la velocidad al caminar y la densidad de población de una ciudad.

El ritmo de vida acelerado de los entornos urbanos densamente poblados

En la siguiente visualización, representamos la velocidad al caminar frente a la densidad de población (en escala logarítmica), para las mismas ciudades que figuran en el análisis anterior.

La distribución de los puntos en el gráfico sugiere una relación lineal entre las dos variables. De hecho, es posible calcular los parámetros estadísticos del modelo de regresión lineal correspondiente (línea mostrada en rojo): el valor p < 0,0001 indica que la relación entre las variables es estadísticamente muy significativa, y el coeficiente R = 0,76 indica que la línea de regresión cubre bien los puntos de la muestra. Por lo tanto, en EE. UU., la velocidad al caminar está fuertemente vinculada a la densidad de población: cuanto más densamente poblada es una región, más deprisa caminan sus habitantes.

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Estrés y ciudad

¿Cómo explicamos este resultado? Varios estudios científicos (véase el estudio completo aquí para las referencias) relacionan el ritmo al caminar con los niveles de estrés, que son más pronunciados en entornos urbanos. Algunos estudios sugieren que la superpoblación y el entorno impersonal que suele encontrarse en las grandes ciudades inducen ciertos comportamientos, como caminar rápidamente, que intentan reducir la "interferencia social". El aumento de la velocidad al caminar sería, por tanto, una respuesta a la sobrecarga sensorial urbana, orientada a reducir al máximo el nivel de estimulación proveniente del entorno externo. Otros estudios añaden que en las grandes ciudades, tanto los salarios como el coste de vida son más elevados. En consecuencia, el tiempo adquiere un mayor valor económico y las personas tienen más prisa.

La influencia de los tiempos de desplazamiento

El aumento de los tiempos de desplazamiento diario se menciona a menudo como un factor que contribuye a una peor calidad de vida y a niveles elevados de estrés. Observamos que las ciudades conocidas por tener tiempos de viaje al trabajo elevados, como San Francisco y Nueva York, aparecen entre las que tienen los peatones más rápidos. En este contexto, quisimos comprobar si podía observarse una correlación entre el ritmo al caminar y el tiempo de desplazamiento. La respuesta puede encontrarse en el siguiente gráfico, en el que los tiempos de viaje medios (basados en datos de la Oficina del Censo de EE. UU.) se representan frente a las velocidades al caminar.

Aquí también observamos una fuerte correlación. Esto no es sorprendente, ya que podemos imaginar fácilmente que las personas que pasan largas horas en sus desplazamientos diarios se levantan antes o vuelven a casa más tarde y, en consecuencia, tienden a tener más prisa.

Cómo combatir el estrés de la ciudad

Metros abarrotados, atascos de tráfico, contaminación, ruido… Vivir en una gran ciudad puede ser estresante. ¿Cómo combatir el estrés de la vida urbana? Empieza por tomarte tu tiempo. Reduce el ritmo de vez en cuando y concéntrate en tus actividades y tareas. Al querer hacer todo al mismo tiempo, te arriesgas a ser improductivo y a estresarte innecesariamente. Recuerda también comer de manera saludable. Una dieta equilibrada te proporcionará la energía necesaria para afrontar las situaciones cotidianas con vitalidad y dinamismo. Come despacio e intenta limitar el consumo de cafeína, teína y alcohol. Estas sustancias pueden amplificar la ansiedad o la irritabilidad. Por último, activa la circulación y suda un poco. Hacer ejercicio es una excelente manera de liberar tensiones, mientras mantienes o mejoras tu forma física. La actividad física estimula la producción de endorfinas, hormonas que actúan como un alivio natural del estrés al generar una sensación de bienestar.

Sobre el estudio

Este estudio fue realizado por el Withings Health Institute, basándose en datos de un panel de 55 000 usuarios de rastreadores de actividad de Withings. Puedes descargar el estudio completo aquí. La velocidad al caminar se calculó sobre la base de períodos de caminata continua de al menos 3 minutos. Se excluyeron los períodos de otros tipos de actividad, como correr. Withings garantiza la confidencialidad de los datos personales y protege la privacidad de todos sus usuarios. Por ello, todos los datos utilizados en este estudio fueron rigurosamente anonimizados y agregados.