¿Alguna vez te has preguntado por qué todos en tu familia se despiertan al amanecer, o por qué tú y tu madre son noctámbulos? Pues bien, según algunas investigaciones recientes, el sueño, o la falta de él, es algo que puede estar grabado en nosotros.
Aunque pasamos aproximadamente un tercio de nuestras vidas durmiendo, el sueño sigue siendo una actividad muy misteriosa que los científicos aún intentan comprender. Sin embargo, algunos investigadores del sueño de la Universidad de Tsukuba, en Japón, han logrado recientemente un pequeño avance que arroja algo de luz sobre nuestros hábitos de sueño. El estudio, publicado en Nature International Weekly Journal of Science, revela que, si bien todavía no conocemos todos los mecanismos que hacen que algunos de nosotros durmamos más que otros, los investigadores han identificado dos genes que parecen afectar al sueño y la vigilia. El proyecto incluyó la cría de más de 8.000 ratones y duró casi seis años. Los investigadores mutaron genéticamente el ADN del esperma de los ratones (sí, así es) mediante inyecciones de un potente mutágeno. Tras la reproducción de los ratones, los investigadores observaron ciertas alteraciones del sueño en su descendencia, que se atribuyeron a las mutaciones. La segunda generación tuvo a su vez crías, dejando a los científicos con una tercera generación para estudiar. Comparando los hábitos de sueño de la tercera generación —dormir demasiado o demasiado poco— con los de sus progenitores, los investigadores pudieron identificar qué patrones de sueño anormales eran rasgos heredados. A partir de ahí, los investigadores compararon los genes compartidos entre generaciones para identificar los que influían en el sueño. Los dos genes que se identificaron finalmente tenían un fuerte impacto en la duración del sueño de los ratones. Mientras que los ratones con uno de los genes pasaban la mayor parte del tiempo durmiendo y solo se despertaban durante períodos cortos, los que tenían el otro gen dormían muy poco y pasaban incluso menos tiempo en la fase REM del sueño.
Este estudio ha sido aclamado como un emocionante nuevo hallazgo, porque ayuda a iluminar la pregunta: "¿por qué todos los animales, incluidos los humanos, necesitan dormir y cómo mantienen un ciclo regular?" Además, el enfoque de los investigadores en la genética directa —la búsqueda específica de los "genes responsables de ciertos rasgos hereditarios"— fue considerado "ambicioso e inconvencional". Con el descubrimiento de estos dos genes específicos que influyen en el sueño y la vigilia, los científicos están ahora un paso más cerca de desarrollar fármacos que puedan tratar mejor los trastornos del sueño, e incluso de responder a la pregunta de siempre: ¿qué es el sueño y por qué lo necesitamos?
Esta publicación forma parte de nuestra serie del Mes del Sueño.