Frédéric Paupert, entrenador deportivo y exatleta de élite, sufrió fibrilación auricular, la arritmia cardíaca más frecuente. Descubra cómo una operación salvó su vida y su pasión por el fitness.
Si le resulta familiar el nombre o el rostro de Frédéric Paupert, puede ser porque este exmaestro de judo defendió los colores de Francia en competiciones internacionales durante 10 años en la categoría de menos de 100 kg. Desde entonces, Paupert se ha retirado y creó W&D, un negocio de entrenamiento personal en Francia para particulares y empresas. Pero en junio de 2020, con tan solo 43 años, un paseo en bicicleta lo llevó a urgencias, donde le diagnosticaron fibrilación auricular, también conocida como FA. La FA es la forma más común de ritmo cardíaco irregular, con frecuencia puede ser silenciosa y puede derivar en múltiples complicaciones, como coágulos sanguíneos o insuficiencia cardíaca. Por suerte, lo detectó a tiempo, recibió tratamiento y sigue controlando su salud cardíaca. Nos contó su historia con sus propias palabras.
Palpitaciones…
«Fue en junio. Volvíamos a casa en bicicleta después de un picnic familiar en el Parc de Saint-Cloud, a las afueras de París, cuando empecé a sentir falta de aire. Mi corazón comenzó a latir deprisa toda la tarde… ¡y después toda la noche! Lo achaqué al estrés, que no siempre es evidente cuando llevas tu propio negocio, y nunca había tenido ningún indicio de un problema cardíaco o de salud en particular. Al día siguiente, fui a la oficina porque daba mis clases por vídeo. Me había acostumbrado a ir en bicicleta porque me encanta, pero esta vez, el último pequeño repecho se me hizo como el Everest. Tanto que tuve que bajarme de la bicicleta y terminar a pie. Se lo conté a mi mujer y ella me aconsejó de inmediato que llamara a un amigo médico, quien me recomendó ir directamente a urgencias. Intenté negociar para poder hacer mis sesiones del día, pero insistió: ¡ve a urgencias en taxi, no en bicicleta! Cuando llegué a urgencias, el equipo médico me realizó varios electrocardiogramas para observar mi corazón, ya que estaba sufriendo episodios de taquicardia aguda. Mi corazón llegaba a latir a 180 pulsaciones por minuto estando tumbado, en comparación con mi frecuencia cardíaca habitual de unas 50 pulsaciones por minuto. Gracias a los betabloqueantes, mi corazón volvió finalmente a una frecuencia cardíaca normal. ¿El veredicto del médico? Tenía que dejar de trabajar y pedir cita con un cardiólogo 15 días después. Muy pronto me di cuenta de que tardaría demasiado. Estaba agotado y apenas podía levantarme. No podía hacer recados ni cuidar de mis hijos. Es una sensación extraña cuando eres un gran deportista quedarte sin aliento simplemente fregando los platos. Afortunadamente, nuestro amigo médico me consiguió cita con uno de sus colegas 48 horas después. Cuando llegué a la consulta, el cardiólogo me hizo una ecografía y me comunicó el diagnóstico: tenía fibrilación auricular. No lo sabía, pero esta patología es frecuente entre los grandes atletas que pasan su juventud forzando su cuerpo. Nunca consumí drogas, pero entrenaba de 20 a 30 horas semanales y salía mucho. El médico me dio a elegir: o bien tomar medicación de por vida o someterme a una operación que ofrecía la esperanza de curación. Acepté la operación enseguida.»
Cirugía
«Estaba en el quirófano 15 días después. El procedimiento duró unos 50 minutos bajo anestesia general. Fue una operación percutánea, por lo que fue menos invasiva que una cirugía a corazón abierto. Todo fue bien para mí. Cuando llamé por videollamada a mi mujer unas horas después de la operación, ya pensaba que había recuperado el color y que tenía mejor aspecto que antes. Mi circulación sanguínea había mejorado porque mi corazón funcionaba con mayor eficiencia, y tenía un semblante fresco y descansado como si acabara de volver de vacaciones.»
Un nuevo desafío
«Me recuperé muy rápido tras la operación y tomé betabloqueantes y anticoagulantes durante algunas semanas hasta finales de agosto. Me encontraba tan bien que quería retomar el deporte de inmediato, pero tuve que esperar un poco para dejar que las heridas de mi cuerpo cicatrizaran. Después de tres semanas, retomé poco a poco mis sesiones y el trabajo. Cuando volví al cardiólogo en otoño para hacer balance, me autorizó a volver a hacer ejercicio, ya que todo iba bien. Le tomé la palabra y empecé a prepararme para el Gravelman Roubaix-París: un recorrido en bicicleta de 350 km que hay que completar en un máximo de 48 horas. ¡Todo un desafío! He pasado por mucho, ¡pero este fue de los gordos! Fue un gran reto físico y psicológico. Hice 100 km el primer día, dormí 5 horas, salí para los últimos 250 km y crucé la línea de meta a tiempo.»*
*Advertencia: si desea practicar alguna actividad física o si está preparando un evento deportivo, consulte siempre con su médico, especialmente después de una operación.
Remisión
«Desde que soy consciente de mi arritmia, debo admitir que mi estilo de vida ha cambiado y en general soy más cuidadoso. Como bien, duermo bien y apenas bebo alcohol. Existe un riesgo muy elevado de recidiva en los tres meses posteriores a la operación, y luego hay que superar los hitos de los 6 meses y los 12 meses antes de poder considerarse fuera de peligro. Mientras tanto, llevo un ScanWatch con el que estoy muy satisfecho. Una vez a la semana registro un electrocardiograma y una medición de saturación de oxígeno en sangre (SpO2) según me recomienda mi cardiólogo. Este seguimiento periódico es suficiente para controlar mi corazón sin convertirlo en una obsesión. Es un reloj que recomiendo a los deportistas porque la fibrilación auricular les afecta de forma específica. El reloj les permite controlar tanto su salud como su rendimiento deportivo. Mi experiencia ha impactado profundamente a quienes me rodean, incluidos mis amigos, que ahora prestan más atención a su cuerpo y a su estilo de vida. Hablo abiertamente de mi calvario y mi recuperación con las personas a las que entreno para animarlas a escuchar su cuerpo y a buscar ayuda ante la menor duda.»
Gracias a Frédéric por compartir su tiempo y su experiencia. Como se ha mencionado anteriormente, la fibrilación auricular es la arritmia cardíaca más frecuente. Es una anomalía en la actividad eléctrica del corazón que hace que lata de forma irregular. Detectar la FA es importante porque puede dar lugar a múltiples complicaciones. Si la fibrilación auricular se trata, la probabilidad de sufrir un ictus se reduce cinco veces. La enfermedad puede ser asintomática o episódica en las primeras etapas, lo que dificulta especialmente su diagnóstico. Puede detectar la FA registrando un electrocardiograma médico con Withings Move ECG, ScanWatch o BPM Core. En cualquier momento puede compartir fácilmente sus registros con su médico desde la aplicación Health Mate para ayudar a confirmar un diagnóstico.