Las básculas se han convertido en dispositivos de alta tecnología. Desde básculas de baño con conexión Wi-Fi hasta aparatos de ultra precisión utilizados en investigación o industria, las básculas modernas son capaces de proporcionar medidas muy precisas casi de forma instantánea. Sin embargo, esto no siempre ha sido así, y hoy echamos un vistazo a los diferentes sistemas que han surgido a lo largo de los milenios.
Las básculas nacieron de la necesidad. A medida que el comercio se desarrolló durante la Antigüedad, los mercaderes necesitaban una forma de evaluar el valor de los bienes que no podían simplemente contarse por piezas, como los pepitas de oro de forma irregular, por ejemplo. Los restos más antiguos de una báscula se descubrieron en el valle del río Indo, cerca del actual Pakistán, y datan de alrededor del año 2.000 a. C. Esas primeras básculas eran en realidad balanzas, con dos platillos unidos a una viga superior, a su vez fijada en un poste central. La medición se realizaba colocando el objeto a medir en un platillo y piedras de peso en el otro, hasta alcanzar el equilibrio.
Este sistema puede ser muy preciso, pero también puede ser fácilmente manipulado. Quizás el ejemplo más famoso de una balanza trucada fue la utilizada por el jefe celta Brenno alrededor del año 390 a. C., cuando capturó Roma y exigió un rescate de 1.000 libras de oro. Cuando los romanos se quejaron de que Brenno usaba pesas falsas, este arrojó su propia espada sobre las pesas y proclamó: «¡Ay de los vencidos!»
La báscula no experimentó mejoras tecnológicas significativas hasta la era industrial. Solo a partir de finales del siglo XVIII aparecieron nuevas formas de medir la masa que no dependían de contrapesos. La báscula de resorte fue inventada por Richard Salter, un fabricante de balanzas británico, hacia 1770. La báscula de resorte, como su nombre indica, mide la presión (o la tensión) ejercida sobre un muelle para deducir el peso de un objeto. Las básculas de resorte siguen siendo bastante comunes hoy en día porque son muy económicas de fabricar, pero no son tan precisas como los sistemas electrónicos diseñados y perfeccionados durante el siglo XX.
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Las básculas corporales más modernas se basan en la electrónica para medir el peso de sus usuarios. Al adherir resistencias eléctricas a materiales deformables y hacer pasar una corriente a través de ellos, es posible detectar variaciones en la conductividad de las resistencias que se correlacionan con la cantidad de presión ejercida sobre el material y, de este modo, deducir el peso de la persona (o el objeto) sobre la báscula. Las básculas corporales de gama alta también funcionan como medidores de impedancia y son capaces de calcular la proporción de masa grasa y masa magra en el cuerpo. La medición de impedancia se realiza generando una corriente eléctrica muy pequeña en la superficie de la báscula y midiendo la resistencia que encuentra esa corriente al atravesar el cuerpo. La masa magra conduce mejor que la masa grasa, por lo que es posible deducir la proporción de ambas en el cuerpo.
Por tanto, las básculas Withings son el resultado final de milenios de investigación y mejora. ¿Qué crees que inventará la ciencia para mejorar aún más la medición del peso?