Desde las siestas que echábamos de pequeños, que daban a nuestros padres un breve respiro del caos, hasta el uso de salas dedicadas a la siesta que vemos aparecer aquí y allá en las oficinas más vanguardistas, pasando por las perezosas siestas de verano tomadas a la sombra de una sombrilla con el sonido de los grillos en la distancia, dormir un rato por la tarde parece estar siempre en nuestra mente.
Pero ¿cómo podemos echar una buena siesta cuando ya no somos niños (que parecen capaces de dormirse en cualquier lugar) y cuando no estamos de vacaciones?Nuestra respuesta es sencilla: escucha a tu cuerpo y sigue su ritmo circadiano, que dicta el ciclo de vigilia y sueño de tu organismo.
Desafortunadamente, eso puede ser más fácil de decir que de hacer. Pero ¿qué puedes hacer para maximizar tus posibilidades de disfrutar de una siesta reparadora?Antes de entrar en materia, definamos qué es en realidad una siesta reparadora.Una siesta reparadora es aquella que recarga tus pilas sin dejarte aturdido durante el resto de la tarde. Por ello, y para respetar tu ritmo circadiano, esto suele significar mantener la siesta corta, de unos 20 minutos. La idea es pasar toda la siesta únicamente en la fase de sueño ligero, sin caer en el sueño profundo. Esto te permite descansar y recuperarte lo suficiente, sin esa sensación de desorientación que provoca despertar de un sueño profundo.Gracias a los datos de nuestros usuarios, hemos comprobado que la hora media de la siesta en todo el mundo es aproximadamente las 14:40. Parece que el período posterior a la comida, cuando el cuerpo está digiriendo, puede ser el momento perfecto para echarse una cabezadita.¡Bien, pasemos a nuestros consejos!
Consejo n.º 1: Crea el entorno perfecto para la siesta
LO QUE SÍ DEBES HACER:
- Avisa a tus compañeros de trabajo o familiares de que no estarás disponible durante los próximos 20 minutos.
- Apaga o silencia tu teléfono móvil.
- Usa tapones para los oídos si tu entorno es ruidoso.
LO QUE NO DEBES HACER
- Sumerge la habitación en total oscuridad. Puedes cerrar los ojos e incluso ponerte un antifaz si lo deseas, pero intenta dejar al menos algo de luz en tu entorno de descanso. De lo contrario, ¡tu cuerpo puede confundirse y creer que es de noche!
- Duermas en un ambiente frío. Es más fácil dormirse cuando hace calor, así que abrígate con una manta o ponte un jersey.
Consejo profesional: Si normalmente tomas café por la tarde, intenta tomarlo justo antes de la siesta. Para cuando la cafeína llegue a tu organismo, ya estarás despertando de tu siesta energética de 20 minutos y estarás más que listo para afrontar el resto del día.
Consejo n.º 2: Encuentra tu posición perfecta para la siesta
LO QUE SÍ DEBES HACER
- Adáptate. Si tienes que echar la siesta en la oficina, por ejemplo, cruza los brazos sobre el escritorio y apoya la frente en los antebrazos.
- Mejor aún, si tienes una silla de oficina reclinable, recuéstate cómodamente en ella. Si no, intenta girar la silla y sentarte al revés para poder apoyar la cabeza en el respaldo.
LO QUE NO DEBES HACER
- Túmbate completamente. No quieres enviarle a tu cuerpo la señal de que es de noche, o podría ser difícil dormir solo una siesta corta.
- Ponerte el pijama. Una siesta es más bien un mini descanso para el cuerpo y la mente, no un momento de sueño real.
Consejo n.º 3: Crea una rutina posterior a la siesta
LO QUE SÍ DEBES HACER
- En cuanto te despiertes de la siesta, comienza a devolver el movimiento a tu cuerpo poco a poco. Empieza moviendo manos y pies, luego incorpórate lentamente.
- Termina este ritual con algunos estiramientos suaves para despertar completamente tu cuerpo. Bebe un vaso de agua para rehidratarte y estarás como nuevo.
LO QUE NO DEBES HACER
- Levántate de la siesta de golpe. Es mejor darte algo de tiempo para readaptarte a estar despierto.
- Volverte a dormir. ¡Vamos, es hora de trabajar!
¡Que disfrutes de la siesta! Esperamos que estos consejos te ayuden a aprovechar al máximo la siesta, donde y cuando sea.
Esta publicación forma parte de nuestra serie del Mes del Sueño.