Dormir bien es fundamental para un estilo de vida saludable, pero ¿y si algo tan tenue como el brillo del despertador está afectando a su sueño? Descubra por qué pasarse al lado oscuro podría ser algo positivo.
Con las luces artificiales de televisores, ordenadores, lectores de libros electrónicos y teléfonos inteligentes siempre al alcance de la mano, pocas veces nos encontramos en total oscuridad. Sin embargo, según las investigaciones, la luz en el dormitorio no solo puede interrumpir un buen descanso nocturno, sino que también podría tener un impacto negativo en la salud mental y física. Según un reciente artículo del New York Times, la exposición excesiva a la luz puede afectar a los músculos y los huesos, un estudio reciente en el Centro Médico Universitario de Leiden encontró que las ratas sometidas a exposición continua a la luz presentaban una menor fortaleza muscular y ósea, así como aumento de peso, en comparación con las ratas en un entorno con 12 horas de luz y 12 horas de oscuridad. Aunque la causa exacta de la degeneración física sigue siendo desconocida y los resultados en ratas pueden no ser extrapolables a los humanos, se teoriza que se debe a la alteración de los ritmos circadianos causada por la sobreexposición a la luz. Los ritmos circadianos son definidos por el Instituto Nacional de Ciencias Médicas Generales como los «cambios físicos, mentales y conductuales que siguen un ciclo de aproximadamente 24 horas, respondiendo principalmente a la luz y la oscuridad en el entorno de un organismo». En otras palabras, utilizamos las señales de luz y oscuridad para regular cómo funcionamos en nuestra vida cotidiana.
Estudios realizados en los últimos años han demostrado que las alteraciones en los ritmos circadianos no solo tienen un impacto negativo en nuestros patrones de sueño y alimentación, sino que también están vinculadas a la depresión. Un artículo de Live Science de 2013, El «reloj» cerebral está alterado en personas con depresión, hacía referencia a un estudio que encontró que los cerebros de personas con depresión clínica no seguían los mismos ciclos circadianos que los de cerebros sanos. Por lo tanto, alterar los ritmos circadianos manteniendo las luces encendidas puede hacerle más propenso a la depresión. Según la Fundación Nacional del Sueño, la mejor manera de mantener los ritmos circadianos en equilibrio es regular la exposición a la luz. Pase tiempo al sol durante el día y procure mantener su entorno de sueño a oscuras. El libro «Sleep for Success» sugiere algunas formas de regular la luz en el dormitorio, como usar bombillas de bajo voltaje en lugar de luces halógenas y fluorescentes, invertir en cortinas opacas para eliminar la contaminación lumínica de las ciudades o las luces exteriores, retirar televisores y ordenadores, e incluso tapar los relojes despertadores digitales para reducir el brillo de los LED. Una buena alternativa al uso de un despertador digital podría ser probar un producto como —prepárese para el anuncio— el Withings Aura, que utiliza luz azul y música para despertarle gradualmente por la mañana. De esta manera, incluso si trabaja en turno de noche o usa persianas opacas, puede disfrutar del mismo despertar suave que tendría con la luz natural del sol. Así que si usted es de las personas que se quedan dormidas habitualmente frente al televisor o con las luces encendidas, considere pasarse al lado oscuro. El cambio puede dejarle sintiéndose no solo más descansado, sino también más sano física y emocionalmente.****¿Aún no está convencido de la importancia del sueño? Lea sobre por qué mejorar el sueño es tan importante.