Si alguna vez has sentido el dolor agudo e irradiado de un cálculo renal, sabes que es una experiencia que no quieres repetir. Considerados a menudo una de las afecciones médicas más dolorosas, los cálculos renales afectan aproximadamente a 1 de cada 10 personas.
¿La buena noticia? Lo que comes es una de las herramientas más eficaces para prevenirlos. Aunque la genética y la hidratación influyen, los alimentos que favorecen los cálculos renales pueden ser productos cotidianos que consumes en grandes cantidades. Conviene saber también cómo se forman los cálculos renales. Los alimentos con más probabilidades de favorecer la aparición de cálculos renales son los ricos en oxalatos (espinacas, frutos secos y remolacha), sodio, proteínas animales o azúcares añadidos: aumentan los minerales que forman cristales en la orina.
Veamos qué alimentos conviene vigilar y cómo equilibrar tus comidas para cuidar los riñones.
1. Alimentos ricos en oxalatos: los sospechosos habituales
El tipo más frecuente de cálculo renal es el de oxalato cálcico. Se forma cuando el calcio de la orina se une al oxalato, un compuesto natural presente en muchas plantas saludables.
No debes eliminar las verduras por completo, pero, si tienes tendencia a formar cálculos renales, conviene prestar atención a estos alimentos especialmente ricos en oxalatos:
Espinacas: una de las fuentes más concentradas de oxalatos.
Ruibarbo: contiene cantidades extremadamente altas de oxalatos; si tienes tendencia a formar cálculos, suele ser mejor evitarlo.
Remolacha: tanto la raíz como las hojas tienen un alto contenido en oxalatos.
Frutos secos: especialmente las almendras y los anacardos.
Boniatos: ricos en potasio y ácido oxálico, especialmente en la piel.
Chocolate: por desgracia, el chocolate negro y el cacao en polvo tienen un alto contenido en oxalatos.
Un consejo útil: no siempre tienes que "renunciar" a estos alimentos. Si comes algo rico en oxalatos, combínalo con un alimento rico en calcio, como yogur o queso. El calcio y el oxalato se unirán en el estómago antes de llegar a los riñones. También puedes descargar gratis nuestra lista de alimentos bajos en oxalatos en este enlace.
2. Alimentos ricos en sodio: mayor eliminación de calcio en la orina
Cuando se trata de prevenir los cálculos renales, la sal suele ser la culpable oculta. Una ingesta elevada de sodio hace que los riñones excreten más calcio en la orina. Cuanto más calcio haya en la orina, mayor será la probabilidad de que se una al oxalato y forme un cálculo.
Para reducir el riesgo, presta atención a estas fuentes de sodio:
Carnes procesadas: fiambre de pavo, jamón, salchichas y beicon.
Sopas y verduras en conserva: busca siempre versiones "bajas en sodio".
Comida rápida y platos congelados: suelen contener mucha sal para favorecer su conservación.
Condimentos: salsa de soja, aliños para ensalada embotellados y algunas salsas picantes.
La Fundación Nacional del Riñón recomienda consumir menos de 2300 mg de sodio al día, aproximadamente una cucharadita de sal.
3. Proteínas animales y cálculos de ácido úrico
Si tienes tendencia a formar cálculos de ácido úrico, la cantidad de carne que pones en el plato importa. Las dietas ricas en proteínas, especialmente las de origen animal, pueden aumentar el nivel de ácido úrico en el organismo y reducir el de citrato, una sustancia que ayuda a prevenir la formación de cálculos.
Plantéate limitar el consumo de:
Carne roja: ternera, cordero y cerdo.
Vísceras: hígado y mollejas (ricas en purinas).
Marisco: mejillones, cangrejos y gambas.
Aves y huevos: aunque las aves son carnes más magras, consumirlos en grandes cantidades también contribuye a aumentar la acidez de la orina.
Prueba a incorporar los «lunes sin carne» a tu rutina y consume proteínas vegetales como lentejas, alubias o tofu, que son mucho más suaves para los riñones.
4. Alimentos y bebidas azucarados
No solo importa lo que comes, sino también lo que bebes. Estudios publicados por Harvard Health muestran una fuerte relación entre las bebidas azucaradas, especialmente las que contienen jarabe de maíz rico en fructosa, y la formación de cálculos.
Refrescos de cola: muchos refrescos oscuros contienen ácido fosfórico, que puede contribuir a la formación de cálculos.
Tés azucarados: suelen contener tanto azúcar como oxalatos.
Zumos de fruta: aunque algunos no plantean problemas, consumir demasiado zumo de manzana o de pomelo puede aumentar el riesgo.
5. Vitamina C... pero no la natural
Ten en cuenta que los suplementos de vitamina C en dosis altas pueden elevar los niveles de oxalato, pero la vitamina C natural presente en los alimentos habituales no tiene ese efecto. Si debes tomar suplementos, procura no superar los 1000 mg al día para evitar riesgos y consúltalo con tu médico.
La regla de oro: ¡hidrátate, hidrátate, hidrátate!
Comas lo que comas, la forma más eficaz de prevenir los cálculos es beber abundante agua. Procura ingerir suficiente líquido para producir unos 2,5 litros de orina al día. Añadir un poco de zumo de limón recién exprimido al agua también puede ayudar: además de darle un sabor fresco, el citrato del limón ayuda a impedir la formación de cálculos. Y si quieres conocer tus valores y controlar fácilmente el contenido de tu orina, descubre ahora nuestro producto U-Scan Calci.